Hay decisiones que no nacen de una moda, sino de una necesidad: vivir con más coherencia y cuidarte con conciencia.
Dar el paso a la coloración vegetal no siempre es fácil: aparecen dudas sobre las canas, el resultado…Por eso hoy compartimos esta entrevista real: una experiencia contada desde dentro, con miedos, sorpresas, un resultado precioso.
Gracias Maria José por contarnos tu experiencia con la Coloración Vegetal: Doble paso de Pure Henna y Hazel Henna.
¿Qué te hizo dar el paso a la coloración vegetal?
Me hizo dar el paso, sobre todo, mi estilo de vida. Llevo muchos años intentando eliminar los químicos agresivos tanto de mi cuerpo como de mi casa, siendo cada vez más consciente de lo que utilizo.
Cada mes, cuando aplicaba el tinte convencional sobre mi cuero cabelludo, sentía que estaba maltratando mi salud de alguna manera. Era una sensación de incoherencia conmigo misma, porque estaba cuidando muchos aspectos de mi bienestar, pero seguía exponiéndome a algo que no sentía respetuoso ni con mi cuerpo ni con mi pelo.
Pasarme a la coloración vegetal fue una forma de ser coherente con mi forma de vivir y de cuidarme.
Antes de probar el doble paso de Pure Henna + Hazel Henna, ¿qué era lo que más te preocupaba?
Lo que más me preocupaba era que no cubriera bien las canas o que el color no me favoreciera y quedara algo desagradable.
También me daba bastante respeto el hecho de que la henna, a diferencia de los tintes convencionales, no es algo que puedas rectificar fácilmente. Sabía que es un proceso más definitivo y eso me generaba cierta inseguridad, porque quería un resultado bonito y natural, pero sin margen de corrección inmediata si no me gustaba. Era un paso que quería dar, pero necesitaba sentir confianza en el proceso.
¿Cómo describirías tu pelo “antes” y qué querías conseguir exactamente?
Llevo años lidiando con un pelo escaso y bastante quebradizo. Era un cabello frágil, que se rompía con facilidad, y eso me generaba cierta frustración.
Cuando empecé a cambiar mis productos por opciones más naturales, poco a poco fui notando cambios. Lo natural no funciona de la noche a la mañana: requiere paciencia y constancia, pero realmente merece la pena. Aproximadamente en un año llegué a tener el triple de pelo, algo que para mí fue increíble, aunque seguía notándolo algo quebradizo.
Solo llevo una aplicación de henna, pero aun así ya he notado cambios muy positivos: siento el pelo más grueso, más fuerte y con mucha más presencia. Además, me ha aportado un brillo espectacular y un aspecto más sano en general.
¿Cómo fue la experiencia de aplicar el tinte vegetal en casa? ¿Qué fue lo más fácil y qué fue lo que más te sorprendió?
La verdad es que al principio sentía cierta resistencia, porque había escuchado todo tipo de comentarios: que es engorroso, que huele mal, incluso que huele a “pantano”… y eso me generaba dudas.
Sin embargo, mi experiencia fue completamente distinta. No sé si es porque estoy muy acostumbrada a aplicarme yo misma el tinte cada mes, o porque ya había tenido contacto con mascarillas de barro y texturas similares, pero para mí no fue ni desagradable ni complicado.
De hecho, el olor me recordó más a una infusión natural que a algo desagradable, y la aplicación me resultó mucho más agradable de lo que esperaba. Fue casi un ritual. Me sentí conectada con algo más ancestral, como una forma de cuidado más auténtica y respetuosa. Y eso me sorprendió muchísimo, porque iba con expectativas muy diferentes.
Cuando te viste el resultado, ¿qué fue lo primero que notaste? (y qué te han dicho los demás)
Lo primero que pensé fue: Wwow.!!! No puedo decir otra cosa. Fue una sensación de sorpresa muy positiva.
Iba muy consciente de que, con la coloración vegetal, lo normal es que no consigas el tono deseado a la primera. Había asumido que sería un proceso de prueba y error, de ir ajustando poco a poco hasta encontrar el resultado que quería, incluso con el riesgo de pasar por algún momento en el que el color no me convenciera del todo.
Pero en mi caso, fue un acierto desde la primera aplicación. Eso me dio muchísima tranquilidad y confianza en el proceso.
Además, las personas de mi alrededor me ven muy bien. Notan mi pelo bonito, y eso también refuerza la sensación de que tomé la decisión correcta.
¿Cómo evolucionó el color en los días siguientes?
Con el paso de los días, la intensidad inicial se fue suavizando un poco y el resultado se volvió más natural. El color quedó en un tono más castaño, y el reflejo naranja cobrizo fue bajando progresivamente.
Fue como si el color se hubiese integrado en mi cabello, fusionándose con mi base natural de una forma muy armónica. En lugar de verse artificial , el resultado se volvió más equilibrado y auténtico, con matices muy bonitos. Esa evolución me gustó mucho, porque el color se asentó de una forma muy natural y favorecedora.
¿Te has sentido acompañada por Real Earth y por la comunidad de WhatsApp?
Muchísimo. La verdad es que, aunque luego tomé mis propias decisiones, me sentí muy acompañada durante todo el proceso. Hice mil preguntas a Tina y a Sheila, y otras dos mil en el grupo de WhatsApp.
Fui leyendo también las experiencias de otras personas, viendo sus resultados, sus dudas y sus procesos, y todo eso me ayudó muchísimo a entender mejor cómo funciona la coloración vegetal.
Ese acompañamiento te da seguridad, porque sabes que no estás sola, que hay personas que ya han pasado por lo mismo y que puedes apoyarte en su experiencia. Al final, con toda esa información, pude sacar mis propias conclusiones y dar el paso con mucha más confianza bajo mi propio criterio y siempre siguiendo un poco mi instinto.
¿Se lo recomendarías a alguien? ¿A quién?
Lo aconsejaría a todo el mundo, pero en especial a las personas conscientes, a quienes cuidan su salud y prestan atención a lo que ponen en su cuerpo.
Es una forma de colorear el cabello sin recurrir a químicos agresivos, respetando tanto tu salud como la del propio cabello. Para mí, ha sido una manera de seguir alineada con mi estilo de vida y con mis valores.
Creo que es una opción maravillosa para cualquier persona que quiera cuidarse de una forma más natural, sin renunciar a verse bien y sentirse bien.
Ah… añadir que Antes de decidirme, estuve investigando mucho sobre la henna y las distintas marcas que existen en el mercado. Para mi sorpresa, descubrí que muchas hennas pueden contener metales pesados presentes de forma natural en la planta o adquiridos durante el cultivo y el procesamiento. Estos metales son los que pueden reaccionar de forma indeseada cuando entran en contacto con tintes químicos, y eso me hizo reflexionar mucho.
Sinceramente, me llevé un chasco, porque si estaba dando este paso era precisamente para alejarme de cualquier carga tóxica y cuidar mi salud de una forma más consciente. No tenía sentido cambiar algo si no tenía la certeza de que realmente era más limpio y respetuoso.
Seguí investigando hasta que descubrí esta. marca que realiza un proceso de purificación para eliminar esos metales pesados de la henna. Saber que había detrás ese nivel de cuidado, transparencia y respeto por la materia prima fue lo que me dio la confianza necesaria para dar el paso definitivo.
Para mí, ese fue el punto clave: sentir que estaba utilizando una coloración verdaderamente natural, alineada con mis valores y con mi forma de entender el cuidado personal.
Muchas otras marcas añaden químicos para que fije más el color, o incluso me he encontrado con hennas con pigmentos que no dan las plantas y tras investigar resulta que le meten un 10% de pigmento químico para llegar a ciertos colores, por eso me decanté por esta marca.
Leer testimonios como este nos recuerda por qué hacemos lo que hacemos.
No se trata solo de “cambiar un tinte”. Se trata de sentir que lo que eliges está alineado con tu forma de vivir. De cuidarte sin incoherencias. De volver a un tipo de belleza más honesta: la que no exige agredir el cuerpo para verte bien.
Si estás en ese punto en el que te lo estás planteando, o si te están frenando las dudas, te leemos. Puedes dejarnos tus preguntas en comentarios o escribirnos: estamos aquí para acompañarte, paso a paso, como comunidad.
Porque el cambio no se hace sola. Se hace mejor cuando te sientes sostenida. 🤍